El Ford Mustang es un vehículo con carrocería cupé o descapotable, en ambos casos de 4,78 metros de longitud, con el motor en posición delantera y tracción en las ruedas traseras.
La sexta generación de este modelo, el Mustang 2015, está a la venta desde 37 000 euros con carrocería cupé y motor de 317 caballos. Con el motor de 421 caballos cuesta 44 000 euros.
Ford ha dicho que es la primera vez que se construye un Ford Mustang pensado para mercados como el Europeo. Según el fabricante, uno de los puntos claves de este Mustang es que la suspensión posterior, de paralelogramo deformable frente a la anterior de eje rígido, mejora sensiblemente el manejo en curvas y dota al coche de un tacto más deportivo. No he conducido ninguno de los Mustang anteriores para comprobarlo. Si bien el tipo de suspensión es idéntico para cualquier mercado, hay diferencias en los ajustes finales.
Por lo tanto, el Mustang no es un deportivo en sentido estricto, sino un cupé o cabrio con el que se puede circular rápido —tiene neumáticos anchos que dan mucha adherencia y un motor potente—, y con un nivel de seguridad correcto. El mayor encanto del Mustang quizá no sea su manejo en curvas, sino más bien la entrega de potencia de sus motores y el sonido que producen, en especial el V8.
Este motor no sólo se encuentra cómodo a bajo régimen, pues también sube de vueltas con exquisita suavidad y rapidez, pero sin la estridencia de los motores pequeños de giro rápido. Ford dice que ha intentado que el ruido de escape que emite este Mustang V8 se parezca al del modelo original de 1965. No sé si efectivamente lo ha conseguido. Lo que puedo decir es que el sonido es grave, que tiene poco que ver con el de un motor «normal» moderno y que cambia de tono a medida de sube de régimen, como si compusiera una melodía.
La diferencia más importante entre las dos carrocerías del Mustang tiene que ver con las sensaciones de conducción. El Cabriolet es ligeramente más impreciso, posiblemente también menos ágil e invita a una conducción más sosegada. Ford dice que los ajustes de la suspensión son bien distintos en una u otra carrocería; el Fastback tiene unos ajustes más duros. De hecho, hay más diferencia en la dureza de suspensión entre dos Mustang con distinta carrocería que entre dos Mustang con la misma carrocería y distinto motor.
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